Gonzalex Romero ·「Canciones dentro de la caja」

 

21641078_2421384458000319_5133914653611658171_oHoy hay #AHRE de lunes por la noche, y nos ha llegado la gallarda tarea de compartir con ustedes Canciones dentro de la caja (prontamente editado en físico a pasitos del 2018) de Gonzalex Romero y la crema del sur (Temperley ~2016)

¿Qué es lo que potencia la perseverancia de un músico? Las raíces, por un lado, la influencia externa, por otro y el barrio de Temperley más que seguro.
Lo importante de intervenir en diferentes géneros es adaptarlos a la manera en como el músico desarrolle su comunicación con los mismos que con grandes volantazos estilísticos sumado al timbre fricativo de la voz llevada por el Gonzalex Romero elevan el concepto de blues, bossanova, folclore, tango, hip hop hacia una cocina de autor.
Ni se les ocurra pensar en una burda ensalada, ésto es más como cuando por primera vez saboreás un plato en el que cada ingrediente se distingue por sí mismo, como sucede en la cocina oriental.
No es lo que te enseñaron en la escuela. Es lo que regurgitan los años en los libros, en la experiencia, en el trabajo de la música como ejercicio para vivir.

El larga duración propone desde el principio la oscuridad de elementos electrónicos, dosificándose cada instrumento interviniente, concatenándose al mejor estilo NIN, hasta conformar el clásico I-IV-V que aparece disfrazado, sutil, a lo largo del álbum.

Todo ésto contrastado con la calidez de la presencia de diferentes y muy particulares instrumentos como la cigarbox (bautizada Roberta) que-desencadenó-todo-el-proyecto, bandoneón y la búsqueda exhaustiva en el uso del propio cuerpo humano como herramienta percutiva le dan aún más caracter a las composiciones y arreglos.
No es casualidad que los géneros intervenidos tengan raiz-folclórica-de-esclavo.

Me quedo con mi preferido, la pista número dos.
La referencia constante al barrio: Paternal; Paso del rey; Longchamps; Fuerte Apache y la utilización del sampleo del por-lo-menos-escatológico Edgar de dicho barrio arraigan más el album hacia el relato de la miseria, mientras el coro formado por voces femeninas repiten “no hay violines ya”. Desolador.

Si tiene whisky, sírvase.


 

por interno505

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